Y ahí estabas, rompiéndote con las olas de madrugada, y ahí estaba yo, mientras el humo me cegaba.
Ahí estabas desolada, con la piel de gallina mientras tus manos temblaban, y ahí estaba yo, perdida entre nubes y tu no me encontrabas.
Ahí estabas sin verme, ahí estaba mirándote.
De repente la cosa cambia, te he perdido y me levanto sin poder tirar de mi, estoy dando pasos agigantados sin saber a dónde, pero siempre pensaba que te iba a encontrar, dando igual en el sitio donde te buscara. Y allí estabas, y me mirabas como pidiéndome que te salvase, y no pude, me quedé ahí pensando como poder hacerlo y perdí el tiempo, porque no pude salvarte al final, no tenía el valor suficiente como para luchar con tu corazón otra vez, ni para tener batallas con tu cabeza de nuevo; y ahí me quede, mirándote otra vez, hasta que fueron a salvarte las mismas condiciones que te hicieron caer; y allí que te ibas, y ahí que me quedaba mirando como lo hacías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario