Hola mi vida, la verdad es que esta noche me acordé de ti y tu sonrisa,
esa que hace un tiempo podía observar horas y horas, y que sin embargo
ahora solo veo de pasada y de milagro; que pena me da acordarme de tus
manos, son tan frías, casi tanto como lo es tu forma de ser a veces,
pero es que me encantan, no tanto como tus miradas, que es amor puro lo
que transmiten, pero bueno la verdad es que me gustan. Amor, que yo te
busco y no te encuentro, que cuando apareces te alejas sin decir el por
qué, cuántas veces tengo que decirte que dejé todo por ti y que lo
dejaré todo sin que me lo pidas. Pero aquí estoy levantándome sola todas las mañanas, volviendo a una realidad que es sin ti y cómo no decir que me destroza por dentro no poder decirte al oído que eres lo mejor que tengo, que no te vayas nunca, que te quiero y que buenos días mi amor. Empecé a oler tu ausencia, y empezó a desgarrarme; supe que ya no estás, que ya no estarías y que ya no volverás; y entonces decidí que no quiero vivir sin tu presencia, pero claro me tocó acostumbrarme a no abrazarte por las noches, ni a besarte, ni tampoco a entrelazar nuestros dedos.
A veces me da por pasear en el recuerdo de tus palabras, a veces me da por llorar o a veces solo me quedo nostálgica. La verdad es que no hay más lágrimas por tu amor, es que ya las eché todas sin que te dieras cuenta; nunca he querido llorar por ti a tu lado, es más creo que incluso nunca me he parado a hacerte saber lo que siento de ninguna forma, ni con palabras, ni con actos; y fíjate que la realidad es que te amo más que a nadie, pero siento que al mirarme lo sabes y creo que ya no tengo más que decirte, seré una estúpida pero tampoco quise arriesgarme a tenerte y poder perderte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario