Odio nuestros cambios tan bruscos, no tenemos un termino medio, eso me produce odio, miedo, dolor; odio la forma en la que nos miramos, son tan complejas nuestras miradas, es como escalofrío en las pupilas, cada vez que te miro; odio la manera que tienes de acogerme en tu cuello, es frío y penetrante; odio como me llamas con los labios, de una forma insignificante, que precisamente odio por su gran significado; odio como te enfadas y eres tan cabezota, que te olvidas de mi corazón, que lo dejas ahí como si nada, lo odio porque yo hago lo mismo contigo; odio que no sepas tratarme, lo haces como quieres, me gusta y eso lo odio más aun.
Odio, lo que vivimos en tanto tiempo, odio que siga, aunque me guste.
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