Pasó, que cuando más sentía la vida, el momento, el amor, la situación; murió dejando a un lado la hipocresía de la felicidad, dejandome sin salida a un nuevo amanecer, ahogandome en la amargura de la noche intentando no dejarme con vida, suicidándome con lágrimas de sierra; se marchó sin despedirse, sin decir adiós al mundo, tenía prisa, no le dio tiempo; pero se fue dejandome, dejandonos, abandonados con un corazón sangrando, deseando no latir, obligandose a no bombear más sangre, para poder desangrarse y quitarse la vida misma. ¿Qué paso? Solo los árboles nocturnos pueden contestarte, contestarme y puede ser que no llegue a preguntarles. Y es que nos ha dejado solos, sin manta ni abrigo para poder taparnos del frío, ni un poco de agua para cuando tengamos sed, ha dejado un alma que apenas podemos ver.
Siento como me he quedado sola, aunque apenas estuviera a su lado mucho tiempo, como si necesitara pasarme la noche en vela, rodeada de oscuridad y silencio mientras le dedicó todos los minutos del mundo, solo a el; como si mi corazón dejara de existir y en mi interior hay una lucha interna para sobrevivir, me duele el respirar y el tener que parar de llorar; siento que la vida dura unos segundos, y el demás tiempo es imaginario. Queremos vivir con leyes, derechos, dinero; pero tenemos que aprender a vivir siendo felices.
Siento como me he quedado sola, aunque apenas estuviera a su lado mucho tiempo, como si necesitara pasarme la noche en vela, rodeada de oscuridad y silencio mientras le dedicó todos los minutos del mundo, solo a el; como si mi corazón dejara de existir y en mi interior hay una lucha interna para sobrevivir, me duele el respirar y el tener que parar de llorar; siento que la vida dura unos segundos, y el demás tiempo es imaginario. Queremos vivir con leyes, derechos, dinero; pero tenemos que aprender a vivir siendo felices.
ODIO A LA MUERTE
No hay comentarios:
Publicar un comentario