Buenos días cariño.
Y cuando menos te lo esperas, cuando andas en tus sueños, suena tu teléfono y es ella, tienes ganas de decirte te quiero o te echo de menos, cada segundo, pero no, te callas y sigues una conversación que nunca llega a algún lado. A veces necesito escucharla, tanto como amarla, porque amarla es una necesidad, tanto como el tocarla, observarla o hacerle reir.
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