Cuando no sé de que escribir, o no tengo ninguna palabra que dedicarte, te pienso, te pienso cada segundo para que al menos pueda desahogarme sola entre papel y papel, algún día pensaré que tengo que empezar una vida, cariño, que tendre que irme y no volver, que el mundo es injusto y debo cerrar la boca y seguir hacía delante; pero temo pensar que voy a poder tenerte en algún momento y que yo, de nuevo lo haya vuelto a estropear, quizás sea nuestro momento, no esté y me arrepienta, me aterra pensar que eso puede suceder y que yo me fui dejandote de nuevo sola.
Tengo miedo, soy joven, mucho, aunque tu más, no podemos aferrarnos a algo que aún no existe, no podemos parar nuestras vidas ahora, en estos instantes, no podemos comprometernos a darlo todo, no podemos jurarnos amor eterno, ni a nosotras, ni a otras personas, no estamos seguras de nuestros pasos, aunque creamos que si, siempre hay una confusión en nuestras cabezas.
Odio no odiarte, pero no de la forma que crees, no niego que me encante amarte, no puedo olvidarte, ni jamás lo haré, no puedo olvidar nada, porque jamás tuvimos algo que olvidar, aparte del sentimiento, aparte de días encantadores, no hay más, y es que realmente, no puedo olvidar algo que jamás empecé, porque no hemos empezado aún, como para poder dejarlo todo ahí tirado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario