-Deseo hablar contigo.
+ Ya tardas. ¿Qué ha pasado?
-Miras a otras, ¿Ya te has olvidado de mi? ¿Ya no me amas?
+¿Porqué dices eso?
-Las miras, las deseas e incluso si pudieras te las llevarías contigo al fin del mundo, a las islas rodeadas de mar que me prometistes a MI.
+Pero, tienes qué comprenderlo. Te busqué, te tuve pero tal y como viniste te fuiste. Claro que te amo, más que a nadie, pero eres tú la que no estás aquí. ¿Recuerdas?
-Yo no quiero comprenderlo, me niego a ello. ¿Me amas? Pretendes que me ria. Si tanto me amases lucharías por volver a levantar el amor que dejamos tirado.
+¿Estas poniendo en duda mi amor? Si, claro es fácil decir LUCHA POR MI, pero después la que llora en las esquinas cuando no te consigue, soy YO, nadie más que yo. Dime ¿quieres que luche por ti? Lucho, vale, lo hago pero prometeme que después de tantas luchas vas a estar conmigo, prometeme que va a servir de algo y entonces jamás pensaré en olvidarte, jamás miraré a otras, nunca tontearé con las demás y siempre voy a estar para ti.
-No puedo prometerte algo que no sé si voy a cumplir. Pero no quiero que dejes de amarme, ni quiero que me olvides, ni quiero que estes con otras.
+¿Se supone que cuando no quieres nada con alguien lo dejas ir sin más no? Entonces no pidas algo que no sé si voy a hacer.
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